Para poder entender la problemática de las personas que tienen algún tipo de minusvalía fisica hay que diferenciar desde el principio a los minusválidos que padecen la lesión desde época reciente, como son los afectados por accidentes de trabajo, intervenciones quirúrgicas, infecciones no atajadas a tiempo, etc..., y aquellos cuya deficiencia se les presentó en época temprana de su vida o desde el nacimiento, considerándose congénita.
Las causas más frecuentes que dan lugar a algún tipo de minusvalía física, se puede agrupar en distintos apartados:
- Causas de nacimiento: son aquellas que tienen que ver con algún tipo de anomalía sufrida durante el momento del parto, o surgidas a lo largo de la gestación.
- Causas congénitas: aquellas causas que están motivadas por algún tipo de enfermedad de los padres o de los antepasados más o menos cercanos.
- Accidentes: aquí se incluyen accidentes de todo tipo, tanto laborales como los referentes a tráfico o a cualquier otro tipo más o menos fortuito.
- Alimentación, debida a la deficiente nutrición durante el embarazo de la madre y en los primeros meses de vida y también con frecuencia por haber ingerido alimentos en mal estado.
- Errores en la atención médica, especialmente en el momento del parto, durante los procesos de enfermedad y en intervenciones quirúrgicas.
- Enfermedades que no pudiendo ser remitidas totalmente por imposibilidad o deficiente tratamiento, dejan sus secuelas de incapacidad a algún nivel.
- La guerra, ésta ha sido otra de las causas importantes que en el municipio de Xoán ha motivado la minusvalía física.
Necesidades que plantea esta población:
Esta población tanto tiempo oculta, trata ya con cierta facilidad el tema referente a sus necesidades, pues según ellos mismos comunican es lo que vienen haciendo normalmente con el claro objetivo de que en algún momento sean tenidos en cuenta.
La necesidad expresa y que implica otras muchas es la de ayuda, constantemente se ven impelidos a recurrir a algún tipo de apoyo. La dependencia es por tanto uno de los más graves problemas con los que se encuentran las personas disminuidas físicamente, aunque es evidente que el grado de dependencia varía según el mayor o menor grado de discapacidad.
Una parte sustancial de su problemática radica en la ausencia de recursos económicos propios para hacer frente a las necesidades más primarias de alimento, vivienda, diversiones, vestido, etc..., que supone la vida día a día, por lo que también es esto la dependencia es la tónica dominante.
La movilidad de estas personas es casi siempre deficiente y en muchas ocasiones escasa o nula. Ello exige un serie de recursos de tipo motórico externos a ellos, que demandan medios adecuados de transporte, tanto de tipo individual como colectivo, en los cuales encuentran dificultades, a veces insuperables, que les obligan al ostracismo. Muy relacionado con este tema es el de las barreras arquitectónicas con las que se tienen que enfrentar en multitud de ocasiones.Estas barreras están tanto en los servicios públicos tales como organismos oficiales, oficinas de servicios al ciudadano, supermercados, cines, etc.., así como en las calles, no pudiendo dirigirse en ocasiones a lugares que debido a su estructura, les son vetados por el solo hecho de no haber pensado en las dificultades que ellos padecen. Dificultades no menores encuentran también en sus propias viviendas: pisos sin ascensor, escaleras sin rampas, pasillos y estancias tan estrechas que impiden la utilización de sillas adecuadas para sus desplazamientos, aseos sin apoyos y un largo etcétera.
A estas necesidades inherentes a su minusvalía se añade la carencia de trabajo. La actual dificultad social para encontrar un puesto de trabajo entre la mayoría de los ciudadanos se agrava ampliamente en este sector de población, por un serie de circunstancias concurrentes: dificultad para los desplazamientos, bajo nivel cultural por escolarización deficiente o nula derivada de circunstancias adversas de tipo personal, familiar y estatal. Hasta ahora no se había previsto la integración, y los centros especializados cuando los había, eran incapaces de satisfacer la demanda existente.
Si la escuela primero y el trabajo después son las principales plataformas de socialización fuera de la familia, y dado el carácter integrador que viene ejerciendo el trabajo, se desprende la gravedad que para estas personas supone el no tener trabajo que los introduzca con normalidad en la sociedad a la que pertenecen, pero en la que no viven. Esta falta de trabajo incide muy negativamente en algo que es necesidad básica de la persona: las relaciones interpersonales, para las que no tienen muchas posibilidades, dado que no cuentan con aquellos medios que la sociedad más cotiza: productividad, prestigio, belleza física, fuerza, agilidad de movimiento... Todo ello les sitúa en un plano distinto que les aleja bastante de los cauces habituales de convivencia. De ahí que la integración en grupos sea un vía de superación que permite hacer realidad experimentada la igualdad de derechos y obligaciones. Sin embargo son pocos todavía los que se han asociado solidariamente para conquistar el puesto que les corresponde.
La superprotección de la que son objeto de parte de los que les rodean cierran este capítulo de problemas, dificultades y necesidades. Circunstancia que se debe a la falta de formación y orientación en aquellos con los que conviven para atenderlos adecuadamente y ayudarles a crecer.